Nuestra escuela claretiana siguiendo los ideales de Claret y París propone fundamentalmente, dentro de la misión de la Iglesia, un solo proyecto formativo-evangelizador que contempla todas las dimensiones de la persona humana. En este sentido, nos planteamos en nuestro centro educativo:

 

  • Ser un lugar privilegiado del anuncio y vivencia de los valores evangélicos para que pueda ser cauce de evangelización y de diálogo entre fe y cultura, y, entre fe y vida.

 

  • Formar una sola familia y un solo corazón donde educadores, padres, alumnos y personal auxiliar hagan posible un clima de trabajo asiduo, fe compartida y amor cordial que supone confianza y respeto mutuo.

 

  • Promover en las personas que integramos esta comunidad educativa una formación de hábitos intelectuales, morales, sociales, solidarios, misioneros que permitan comprometerse con la sociedad en la cual estamos insertos.

 

  • Procurar al alumno una formación integral, que le facilite su inserción y participación activa en la vida, de manera que responda a la imagen del hombre total en su triple dimensión: personal, social y espiritual.

El lema institucional que nos acompaña este año es: “Unidos en amor, contagiamos alegría”.
Cuando nos unimos en el amor para contagiar alegría, estamos dejando traslucir un signo y un instrumento de la gracia de Dios.
Tanto el amor como la alegría surgen desde lo más profundo de nuestro corazón. Nos aportan tranquilidad y bienestar.
Nos invita a que seamos una comunidad intercultural.
La interculturalidad se nos presenta como una llamada y una tarea que tiene que ver con nuestras relaciones con este mundo en cambio, cada vez más plural, interconectado, a la vez que dividido. Afecta a nuestra misión de llevar a cabo el Evangelio a toda criatura , incide en nuestras comunidades y la realidad de las provincias donde tienen presencia las misioneras claretianas.