Nacimos en la Iglesia en el año 1855, en Santiago de Cuba. Nuestros fundadores son San Antonio María Claret y la Venerable María Antonia París. Conocer sus vidas nos permitirá comprender mejor su herencia espiritual que sigue viva y actual en nuestro mundo de hoy.

SAN ANTONIO MARIA CLARET

San Antonio María Claret nació el 23 de diciembre de 1807 en “Sallent” España. Era el quinto hijo de los once de Juan Claret y Josefa Clará. Su padre tenía una pequeña fábrica de telas, pero no era rico. Antonio crece en un ambiente cristiano que le lleva a una temprana profundidad en la vivencia de su fe. A los cinco años piensa en la eternidad: "siempre, siempre..." y desea evitarle la eternidad infeliz de los pecadores. "Esta misma idea es la que más me ha hecho y me hace trabajar aún, y me hará trabajar mientras viva, en la conversión de los pecadores." A los once años un obispo visita su escuela y le pregunta qué quiere ser, a lo que responde sin vacilar: "sacerdote."
A los 21 años ingresa al Seminario y el 13 de junio de 1835 recibe las órdenes sagradas. Su profunda devoción a María le lleva a tomar el nombre de María como parte de su nombre. Es nombrado asistente del pastor de Santa María de Sallent, su pueblo natal, pero este pequeño pueblo le queda chico a los anhelos apostólicos de Claret.
Establecido en la parroquia de Viladrau comienza a realizar misiones populares. Viajando a pie, con un hatillo al hombro recorre los poblados cercanos predicando incansablemente. A veces predica 7 sermones en un día y confiesa hasta 10 horas seguidas.
En 1847, funda con D. José Caixal y D. Antonio Palau, la Librería Religiosa, proyecto clave en su visión misionera.
El 16 de julio de 1849 realiza uno de sus sueños: la fundación de una congregación religiosa bajo el título de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, para ayudarle en el trabajo misionero. Cinco sacerdotes jóvenes se le unen para lanzarse a la tarea de misionera. En esos mismos días recibe el nombramiento de Arzobispo de Cuba y con gran dolor deja la obra recién fundada.
El 6 de octubre de 1850 en la Catedral de Vic, fue consagrado Arzobispo de Santiago de Cuba.
Casi inmediatamente detecta la gran necesidad de formación humana y cristiana de la niñez, especialmente entre los pobres y llama a la Madre París para iniciar allí la Congregación Religiosa que habían comenzado a planear en Cataluña.

MARIA ANTONIA PARIS

María Antonia París nació el 28 de Junio de 1813 en España (Valmoll), cerca de la costa nordeste del mediterráneo. Allí se había refugiado su madre huyendo del ataque de las tropas napoleónicas (francesas). Su padre era agricultor y murió 3 meses antes que ella naciera. Su madre procuró ofrecer a sus dos hijas (Teresa y Antonia) una buena educación en un ambiente familiar cristiano.
A bastante temprana edad, Antonia se siente atraída a la oración. Cuando tiene 13 ó 14 años, queda impresionada por una misión que predican los Padres Franciscanos y desde entonces siente el deseo de dedicar su vida a Dios.
En generosa apertura al plan de Dios para ella, María Antonia siente que Dios la llama a consagrar toda su vida a su servicio. El 23 de Octubre de 1841, entra como Postulante a la Compañía de María, una comunidad dedicada a la oración y la educación. Durante este tiempo la Iglesia de España sufre grandes persecuciones por parte de los gobiernos. Esta es la razón por la cual, Antonia tendrá que permanecer como Postulante por 9 años. Finalmente el 21 de abril de 1850, recibe un permiso especial para iniciar el Noviciado. Pero Dios tiene otros planes para ella.

Una Orden Nueva

Ambos fundadores ven la necesidad de renovación a todos los niveles de la Iglesia y comienzan a diseñar un plan "para restaurar la belleza de la Iglesia." Un puntal de la obra de renovación es la nueva orden cuyo fin es "trabajar con toda diligencia en cumplir hasta un ápice los consejos evangélicos y trabajar hasta morir en enseñar a toda criatura el Evangelio."
El 25 de agosto de 1855, nace oficialmente la nueva orden en Santiago de Cuba, como la primera orden fundada en suelo cubano, su nombre: Religiosas de María Inmaculada Misioneras Claretianas. Su primera tarea es dedicarse a la educación de la niñez, aceptando en sus aulas niñas de toda raza y condición, con una preferencia por las más pobres. Pronto, nuevas casas se abren en España y otras partes de Cuba. La Orden ha seguido creciendo hasta nuestros días. Antonia pasó los últimos días de su vida en España, manteniendo vivo el espíritu original de pobreza y comunión fraterna en la nueva orden. Murió el 17 de enero de 1885. La Iglesia proclamó sus virtudes heroicas el 23 de diciembre de 1993. Sus restos se encuentran en la cripta de la casa en Reus, España, donde ella murió.
Las Misioneras Claretianas nacimos a mediados del siglo XIX en unos momentos muy difíciles para la Iglesia. El señor les pide a Nuestros fundadores San Antonio María Claret y la Venerable Madre María Antonia París fundar una orden nueva, pero no nueva en la doctrina, sino nueva en la práctica.
Desde los comienzos del Instituto, la virgen María ha sido madre, amiga y modelo para la Misionera Claretiana. Tenemos como patrona a María bajo el misterio de la Inmaculada Concepción. Este misterio nos impulsa a luchar contra el mal en cualquiera de sus formas y nos abre al gozo y la esperanza. María, la mujer que está totalmente abierta al Espíritu, encarna la Palabra y la comparte, es nuestro modelo de evangelizadora.

“Nuestro principal fin es trabajar intensamente en el Señor, viviendo con autenticidad el Evangelio y cumpliendo con radicalidad los consejos evangélicos de pobreza, obediencia y castidad.
Y, a imitación de los Apóstoles, trabajar hasta morir en enseñar la Buena Noticia a todos los pueblos.
Todo ello para gloria de Dios y de María.”